
El tramo vertical es el que menos se ve y donde más riesgo acumula la grasa. En los edificios del núcleo antiguo, entre patios y medianeras, el conducto a menudo carece de registros suficientes para una limpieza higiénica real según la UNE 100165. Cuando faltan accesos, instalamos bocas de registro con marco atornillado y junta, asegurando poder llegar hasta el sombrerete.
Una vez abierto, trabajamos el interior con espuma alcalina de uso alimentario y agua caliente a presión. Verificamos visualmente el desprendimiento total mediante un informe fotográfico previo y posterior. Si la intervención coincide con la parada por tramontana o cierre semanal, aprovechamos para revisar anclajes en cubiertas expuestas al salitre. Al terminar, colocamos una etiqueta con la fecha en la trampilla y archivamos los datos junto al APPCC. Así queda constancia exacta de que el paso está libre, sin dejar margen a dudas en futuras auditorías.
Por dónde se entra a un conducto de extracción que sube varias plantas
En los edificios del núcleo antiguo de Roses, con sus patios interiores y medianeras pegadas, el tubo sube varios pisos buscando la salida en el tejado. No se limpia desde la campana: ahí arriba no hay margen para meter herramientas largas. El trabajo real entra por las bocas de registro distribuidas a lo largo del recorrido vertical. La distancia entre cada una marca el límite físico; si hay muchos metros sin acceso, el cepillo y la rasqueta pierden eficacia antes de llegar al codo superior.
Cuando faltan accesos o están mal ubicados, instalamos nuevas bocas con marco atornillado y junta. Esto permite desmontar tramos, aplicar espuma alcalina alimentaria y agua caliente a presión desde dentro, y retirar la grasa adherida en zonas críticas. En cocinas de hostelería donde la tramontana altera el tiro o el salitre de la badia ataca los anclajes, asegurar estos puntos de entrada es vital para mantener la extracción operativa durante toda la temporada alta.
Cuándo conviene abrir trampillas nuevas en el tramo vertical
La decisión de abrir nuevas bocas de registro no es arbitraria. Durante la visita técnica contamos los accesos que ya existen en el tramo vertical y medimos la distancia entre ellos con cinta métrica. Si ese hueco supera lo que permite el cepillo para llegar a las paredes internas, el conducto queda mal limpio aunque se haya abierto una trampilla arriba. Para confirmarlo, abrimos una existente y comprobamos in situ el depósito acumulado: si la grasa llega hasta donde no alcanza la herramienta, faltan salidas. En cocinas del núcleo antiguo, donde los conductos van encajados entre patios y medianeras, esto suele pasar más a menudo de lo que parece.
Cuando falta acceso, instalamos la nueva boca con marco atornillado y junta tórica, colocando cada una exactamente en el punto que corresponde al recorrido real del tiro, teniendo en cuenta cómo afecta la tramontana local. A partir de ese día, las revisiones siguientes entran por ahí directamente. El equipo puede desmontar filtros y limpiar plenum sin tener que desmontar falsos techos ni mover freidoras durante horas. Se resuelve todo en una sola noche, justo antes de la apertura, dejando etiquetada la fecha en la propia trampilla para que quede constancia en tu libro de mantenimiento.
Cepillo rotativo, rasqueta o espuma: qué pide cada tramo
La elección del método depende de lo que encuentres dentro. En el tramo recto, donde la grasa lleva meses secándose hasta formar una costra dura y cristalina, entra el cepillo mecánico: su acción abrasiva rompe ese depósito adherido a la chapa sin necesidad de químicos agresivos. Si llegas a un codo o a un cambio de sección, la geometría cambia las reglas; ahí no cabe el cepillo grande ni la manguera flexible funciona bien, así que se usa rasqueta manual para despegar los restos en ángulos cerrados.
Para la grasa untuosa fresca y para el aclarado final, toca espuma alcalina de uso alimentario aplicada con agua caliente a presión. Esta combinación emulsiona la suciedad blanda y arrastra los residuos hacia el punto de extracción. En un mismo conducto, rara vez verás solo un tipo de suciedad. Por eso combinamos los tres métodos tramo a tramo. El orden exacto no es aleatorio: lo decide el diagnóstico visual desde la primera boca de registro abierta, identificando dónde termina el depósito seco y empieza la capa grasa, ajustando cada herramienta al obstáculo concreto que presenta el sistema.
Olor que vuelve a los pisos de encima de un bajo de la Avinguda de Rhode
En los edificios del núcleo antiguo y en la propia Avinguda de Rhode, es común que el local de hostelería tenga viviendas encima. Cuando el conducto acumula grasa, el aire no sube bien y parte del olor baja por gravedad hasta la comunidad. Se nota en el rellano o entra por las ventanas a los patios interiores. La solución pasa por devolverle al tubo su capacidad original. Recuperamos la sección libre del tramo eliminando el espesor adherido, lo que restablece el tiro natural necesario para que el humo siga su camino hacia arriba.
El trabajo no termina en el interior. Revisamos las juntas de todas las uniones entre tramos, porque una fuga mínima basta para que el aroma escape hacia los vecinos. Comprobamos también el sellado de cada registro al cerrarlo; si la tapa no ajusta bien, ese punto débil deja pasar el retorno. Usamos espuma alcalina y agua caliente a presión para limpiar sin dañar la chapa, especialmente importante aquí donde el salitre ya ha hecho mella en anclajes y sombreretes. Si faltan accesos, instalamos bocas con marco atornillado y junta nueva para poder trabajar con precisión.
Conductos de obra y chimeneas reaprovechadas en las casas de piedra del Empordà
En las casas de piedra de La Ciutadella y en las masías cercanas, la campana suele ser de obra. El conducto no es un tubo liso, sino una chimenea antigua con sección irregular y superficie rugosa. Esa textura ayuda a que la grasa se agarre con facilidad, creando capas espesas que bloquean el paso del aire. Aquí la espuma alcalina habitual no basta; tiene que penetrar bien, pero el verdadero trabajo viene después.
Nos centramos en el cepillado mecánico para retirar los depósitos adheridos al ladrillo o la piedra. No se trata de limpiar superficialmente, sino de dejar el paso libre en toda su sección original. En cocinas donde el tiro ya depende de factores como la tramontana, recuperar ese diámetro efectivo marca la diferencia en el rendimiento de la extracción.
Al finalizar, se entrega el informe fotográfico antes y después, mostrando cómo ha cambiado la geometría del interior. Si faltan accesos, instalamos bocas de registro con marco atornillado para futuras revisiones. Es un trabajo minucioso, típico del patrimonio local, donde entender la estructura ayuda más que aplicar productos agresivos por sistema.
Cómo se comprueba que el tramo ha quedado limpio hasta arriba
Cuando el tramo termina de desengrasarse, se recorre registro por registro con luz directa. Se comparan las tomas fotográficas finales con las iniciales en los mismos puntos para verificar que la sección queda libre y la chapa está lisa al tacto. En los edificios del núcleo antiguo, donde los conductos pasan entre patios y medianeras, esta comprobación visual evita dejar residuos ocultos tras un codo o una derivación. Si no había accesos suficientes, las bocas nuevas con marco atornillado y junta permiten ver todo el interior sin huecos muertos.
Cada boca se cierra sellada y lleva anotada la fecha de la intervención. Ese conjunto de imágenes, junto con el detalle de lo desmontado y sustituido, forma el informe que se archiva. La etiqueta con la fecha deja constancia visible en la trampilla del conducto, útil para quien revisa el sistema meses después. El papel final cumple con la norma UNE 100165 y se integra en la documentación de autocontrol del local, listo para auditorías o revisiones del seguro.
Puedes consultar los municipios cubiertos en /zonas-de-servicio/ para ver si tu cocina entra dentro de la comarca del Alt Empordà. Para pedir la visita y coordinar la franja horaria adecuada a tu cierre semanal, escríbenos o llámanos a través de /contactar/.